martes, 31 de agosto de 2010

Me comí julio porque dudé

O eso es lo que creía. Cada dos por tres Ibsen retumba "Si dudas de ti mismo estás vencido de antemano"; cree en ti mismo, si tú no te valoras, ¿quién lo hará?; el tarot, "Aunar la fuerza de la Emperatriz con la seguridad arrogante del Sol". Sí, sí, lo que sea, pero yo me comí el mes de julio no porque dudara, sino porque en lugar de elegir la pastillita azul o la roja me quedé con la Sra. Duda.

Una chica me dijo una vez: "tengo la convicción de que si yo escribo, escribo, escribo, escribo... algún día terminaré haciéndolo bien". A lo que yo añado: me la sopla como termine esto pero mi-ra lo que ha-gooooooooo. Bien o mal, eliges, haces, escribes y no te quedas con la...

Dudas, dudas y más dudas... Antes siempre dudaba si darle dinero a todo el que me cruzaba pidiendo por la calle. Cada vez son más y están por todas partes, las dudas y ellos. Ya no se limitan a quedarse en un rincón mientras tú los ignoras como puedes. Ahora te cantan sus penas por más que una mitad del vagón incruste la cabeza en el libro y la otra se cague en sus muelas por no haberle pillado "La Farola" al senegalés, por ejemplo, de la entrada del metro.

Leche, atún, yogures, higos, pescado, huevos... Leche, atún, yogures, higos, pescado, huevos... ¿Ves tú? Nunca dudo con la lista de la compra. En lo que se refiere a cubrir las necesidades básicas todos lo tenemos bastante claro, espero. Las dudas son síntoma de capacidad y posibilidad de elección. Dudar de uno mismo es sinónimo de autocrítica y humildad. Creo que Ibsen estaba equivocado en parte: por hacer una cita tan célebre y tan rotunda como traicionera. O más bien, el pobre Ibsen no tenga nada de culpa y sí la tenga la adopción de citas como estandartes para la vida, qué estupidez querer amarrar cada situación, cada persona, cada duda, con un puñado de citas, ¿en qué estaría yo pensando?

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